Esto es lo que se ha vivido hoy.
No era contra el gobierno, supuestamente progresista, sino contra una reforma laboral que retrocede los derechos de los trabajadores por cuenta ajena a los que se tenían en los años 80.
Entiendo a l@s que no se han sumado a la convocatoria por diversos y personales motivos pero sobre todo a quienes no lo han hecho por miedo. Miedo a represalias e incluso a perder su puesto de trabajo. A éstos en particular les pediría que reflexionasen sobre lo que supondría para un empresario quedarse sin trabajadores y que su negocio dejase de funcionar.
Lo que ya no entiendo es a quienes estando de acuerdo con lo que se reivindica van a trabajar porque "no va a valer para nada" o "porque va a ser un fracaso". Estas opiniones ampliamente extendidas demuestran que nuestra sociedad es egoista, profundamente individualista y donde los intereses particulares prevalecen sobre los generales.
En cualquier caso, mientras pensemos que una empresa nos hace un "favor" al contratarnos, mal vamos. La relación empleado-empleador no deja de ser un contrato por el que una parte presta un servicio y la otra lo paga. La parte que paga, el empresario, no sería NADA sin la parte que presta el servicio.
Si ahora, si hoy, no hemos apoyado a quienes se supone nos representan, mañana, cuando a alguien le manden a la calle con 20 días de indemnización en vez de 45 no nos podremos quejar. Claro, que mientras le toque a otr@ no pasa nada ¿verdad?
No se debe ni puede conculcar un derecho para proteger otro y en algunos casos se hace como cuando se decretan servicios mínimos abusivos o se permite la coacción de esos piquetes informativos, muchos de los cuales ejercen su función pacíficamente, que se diferencian poco de los terroristas callejeros.
A partir de hoy veremos lo que sucede. El tiempo, que es sabio juez, pondrá a cada cual donde le corresponde.
Sea como fuere yo hoy SI estoy de huelga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario