sábado, 30 de julio de 2011

Crisis (II)

La crisis sigue castigando duramente la economía doméstica de las clases media y trabajadora mientras nuestros políticos se muestran completamente incapaces de solucionarlo. De momento parece que todos nos conformamos con que "no nos toque", como casi siempre. Bueno, todos no. Hay un numeroso aunque insuficiente grupo de ciudadanos a los que los medios llaman "indignados" que sí se han movilizado pidiendo soluciones.

Los movimientos especulativos de los llamados "mercados" en connivencia con el fondo monetario internacional y las agencias de calificación de riesgo están poniendo en tela de juicio el poder real de los estados y el valor de la deuda soberana. Ellos ponen las condiciones y los países las acatan, dando gracias si "no les toca".

Y claro, al final llega el día en el que "si toca" porque de tanto estrujarle la teta a la vaca se ha quedado sin leche. Ya se ha agotado la teta griega, la irlandesa y la portuguesa. La italiana va por el mismo camino que la española y también están ordeñando la teta negra de Obama. No van a parar. No tienen escrúpulos y les importa un carajo lo que la pase a la gente de a pie... mientras "no les toque".

¿Y qué es lo que hay que hacer para que en vez de pagar nosotros sus sucias maniobras lo hagan quienes son responsables de este caos? Yo no lo sé. No soy economista ni adivino pero tengo claro que lo que no se puede hacer es seguir las instrucciones que dictan los mismos que nos están arruinando.

El próximo 21-N subirá al poder el PP. Llevan tanto tiempo reclamando elecciones anticipadas "para arreglar esto" que ahora que por fin lo han conseguido les ha entrado el canguele. Ya ha dicho Dajoy que la cosa está difícil pero que no va a hacer recortes sociales y me da la risa, me río por no llorar, claro. No van a hacerlos porque ya no queda casi nada de donde recortar.

Cuando ese partido "centrista" llegue al poder vamos a saber lo que es bueno de verdad: despido prácticamente libre, privatización de lo poquito que queda (restos de la ONLAE, AENA, etc), subida de impuestos indirectos (IVA) y especiales (combustible, alcohol, tabaco), bajada del IRPF de las rentas altas que, pobrecitos, pagan mucho y subida para las rentas medias-bajas por el conocido sistema de reducción de tramos, inyección de capital público en entidades privadas, congelación o disminución de los sueldos a los funcionarios, puede que incluso despidos en el sector público, subvenciones a las contrataciones que sólo benefician a las grandes empresas, jubilación a los 70, recortes de prestaciones por desempleo, copago sanitario... y seguro que se me olvidan medidas "de creación de empleo".

Saldremos de la crisis un año después que lo haga el resto del mundo porque entramos en ella un año tarde. Ni más ni menos. Y si los demás no salen, nosotros tampoco, porque NO HAY SALIDA por el camino que nos quieren llevar y el tiempo lo está demostrando, por mucho que todavía la mayoría tenga los ojos cerrados.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

domingo, 27 de febrero de 2011

Luto

En la vida hay momentos, hechos, circunstancias, que te hacen pensar, que te marcan para siempre.

El pasado viernes falleció el hermano de mi madre, mi tío Víctor. Hoy le hemos incinerado y sus cenizas se han esparcido al viento.

Siempre fue alguien especial.

Vivió con mi abuela en un pequeño piso de renta antigua que ni siquiera tenía baño en condiciones. Cuando el Alzheimer obligó a ingresarla en una residencia, mi madre prácticamente le obligó a comprarse una vivienda. Un bajo pequeño pero en el que se hizo una reforma para convertirlo en una casita digna y, por fin, con ducha.

Mi tío siempre trabajó de noche, en una imprenta, de martes a domingo. Recuerdo cuando yo era peque y me quedaba a dormir en casa de mi abuela. Ella pasaba la tarde jugando conmigo, viendo la tele y dándome dinero para comprar cromos que luego pegábamos en el álbum entre los dos. A eso de las once mi tío se levantaba para ir a trabajar yo me acostaba en su cama. No había más camas. Cuando volvía del trabajo se quedaba en el salón fumando un Winston tras otro y leyendo alguno de sus cientos de libros. Lector empedernido y aficionado a la música clásica. Le gustaba cocinar y, sobre todo, comerse lo que cocinaba. Puede que eso fuera el motivo de su obesidad.

Pero sobre todo fue siempre una persona solitaria. Nunca le conocimos novia, ni amante, ni siquiera amigos. Le gustaba viajar y visitó buena parte de Europa en solitario. Estuvo en Rusia cuando era la URSS. A veces hacía escapaditas en tren para ver alguna ciudad y luego pegarse una buena comilona. Primero las hacía conmigo, luego con mi hermana, últimamente con mis padres. No tenía a nadie más.

En mi familia siempre nos hemos reunido en Nochebuena. Con el paso de los años han ido faltando primero una abuela, luego un abuelo, luego la otra abuela y en esta faltó mi tío. En Navidad vino a comer y todos nos preocupamos un poco al verle la piel de color amarillo. No se encontraba bien pero nadie pensó que fuera tan grave. Un aparente problema de vesícula se destapó como un cáncer extendido por toda la zona abdominal. No había nada que hacer salvo esperar que fuera lo más rápido y con el menor sufrimiento posible.

Y ayer, cuando desfilaban por el tanatorio los familiares y los amigos de mis padres fui consciente de repente de la vida que mi tío había llevado. Quizá no fuera la mejor de las vidas pero era la suya y quiero suponer que la vivió como quiso. Nunca le dije que le quería pero espero que se sintiese querido y en su memoria seguiré el último consejo que me dió, ya desde la cama del hospital : "sobrino, deja de fumar, que yo ya lo dejé hace mucho tiempo y es lo mejor que he podido hacer".

Titus, hasta siempre.