jueves, 4 de octubre de 2012

Dignidad


El Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral nos ha dejado vendidos. El empresario puede modificar a su antojo horarios, tareas y salario y el asalariado sólo tiene dos opciones: tragar con lo que su empresa tenga a bien o irse al paro con una indemnización ridícula. Todo esto, por supuesto, para "ganar competitividad" y "fomentar el empleo", santos cojones los de este impresentable gobierno al intentar vendernos esta moto.

Cuando hace veinte días mi jefe anunció que iba a adoptar medidas severas para "salvar el proyecto empresarial" tod@s sabíamos que de una u otra manera nos iba a tocar. Algun@s directamente al paro y al resto rebaja salarial que se "negociaría individualmente". 

El lunes me llamó a su despacho y lo primero que me dijo es que "no había nada que negociar". Me presentó un escrito con un resumen de la evolución económica de la empresa, mi nuevo salario y el importe de la indemnización que me correspondería caso de no aceptar las condiciones. Al ver el importe de mi reducción salarial le dije "pero si esto es más de un 20%" y me contestó que si, pero que "seguía siendo el que más cobraba de mi departamento". Mi "departamento" lo componemos ahora 2 personas....

Muy digno yo, le dije que me lo tenía que pensar y echar números. Y los eché. Tres días me he tirado dando vueltas al asunto. Resulta que si me voy al paro cobro el 50% de la base reguladora (60% los seis primeros meses) y del resultante me descuentan la seguridad social y el IRPF, vamos que si con la rebaja las voy a pasar putitas, con el paro las pasaría muy putas para pagar el alquiler y resto de gastos fijos.

¿Dignidad? Hoy me he tenido que comer la mía...

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