jueves, 20 de octubre de 2011

Crisis (III)

Me levanto hoy con la noticia de que la patronal propone reducir (todavía más) las indemnizaciones por despido. Argumentan que “cuanto más fácil sea la salida, más fácil será la entrada y la creación de empleo”. Esto es, directamente, una falacia. Abaratar el despido sólo tiene una consecuencia: que se produzcan más despidos, no que se produzcan más contrataciones. Eso lo sabemos nosotros, ellos y cualquiera que tenga dos dedos de frente.

¿Pretenden convencernos de que no contratan por los costes de los despidos? Se deben creer que somos idiotas. Cuando un empresario necesita un trabajador para aumentar su producción no puede estar pensando ya en despedirlo a no ser, claro, que lo que pretenda es rotar en el mismo puesto a varios trabajadores para que ninguno de ellos genere antigüedad ni se aumente su posible y previsible indemnización por despido. Incluso en ese caso existen los contratos por obra y servicio de los que se usa (y abusa) para no hacer empleados "fijos". Si los empresarios fueran honrados (que alguno hay) se les caería la cara de vergüenza sólo con plantear estas medidas como de "creación de empleo".

En fin, es una vieja aspiración y lo terminarán consiguiendo porque nadie parece tener fuerza para plantarles cara. Lo dije hace unos meses.....

Ayer comentaba con un compañero del trabajo el tema de la crisis. Sostenía que lo que hay que hacer es no pagar con dinero público nada más que los servicios esenciales. Si un banco o una empresa tiene que quebrar, que quiebre. Estamos de acuerdo pero ¿cuáles son esos servicios esenciales?. Según él: policía, bomberos y ejército (poco, por si nos invaden "los moros"), el resto, que cada cual se pague lo que necesite, quiera... o pueda.

Supongamos que se adopta este modelo económico ultraliberal y yo, para reducirlo al absurdo, digo: bien, entonces no habrá sanidad (que los enfermos crónicos o con tratamientos caros se mueran), ni educación pública (que la población sin recursos se torne analfabeta), ni carreteras (todas serían de peaje), ni transporte público (si no puedes tener coche, te vas andando), ni pensiones (los mayores, que coman piedras), ni residencias (que palmen, que así cuestan menos), ni funcionarios (al margen de cuerpos armados y bomberos), ni políticos (ya que no nos representan, que no cobren), ni seguridad social (si te partes una pierna, vas a trabajar en silla de ruedas), ni barrenderos (no ensucies y así no hay que limpiar), etc, etc.

¿De verdad alguien puede creer que se podría vivir en algún lugar donde TODO fuera privado? Y si fuera posible, ¿mejoraría eso la calidad de vida de los currantes? Pues no y no. Y tampoco hay que tener un máster de economía para verlo claro. Las empresas y sus dueños están ahí para hacer negocio (ganar dinero) y cuando algo deja de generar beneficio, deja de ser negocio y se cierra.

Claro que la economía está en recesión, que tenemos millones de parados, que hay una burbuja que todavía no ha terminado de explotar y lo que hay, sobre todo, es mucho golfo aprovechando la situación para sacar partido propio y algunos otros que miran esto de la crisis desde arriba porque ni les afecta ni creo que les afecte jamás; tienen demasiado dinero.

El movimiento 15-M como aglutinante de la indignación de un sector de la población debería ayudar a abrir los ojos al resto pero... ¿lo conseguirá?


jueves, 8 de septiembre de 2011

Soy un intolerante, un demagogo y un fanático

Pues si, debo serlo porque de un tiempo a esta parte me lo han dicho dos personas.

De entrada estas son mis opiniones:
  1. Opino que es vergonzoso que se les de a determinados turistas una serie de subvenciones en transporte, manutención, alojamiento, sanidad, etc, que ni siquiera los parados de larga duración tienen.
  2. Opino que la mayoría de esos mal llamados peregrinos son jovencitos con el cerebro convenientemente lavado y un adoctrinamiento por parte de la iglesia más que evidente.
  3. Opino que un estado laico y aconfesional no tiene porqué destinar ningún tipo de medio humano ni material para organizar o respaldar un evento religioso.
  4. Opino que estas jornadas son sectarias porque están excluyendo y discriminando a todo aquel que no piense como ellos.
  5. Opino que el evento en cuestión es una demostración de fuerza y poder de convocatoria de los sectores mas conservadores y reaccionarios de la iglesia católica.
Mis opiniones, como las de todo el mundo, están formadas gracias a la información que recibo de diferentes medios. En función de los medios que se consulten y de la capacidad de análisis y crítica de cada cual, la opinión tendrá más o menos base informativa pero nunca dejará de ser subjetiva. El problema es que hay medios (muchos) que están mezclando opinión con información y también gente (la gran mayoría) que asume como propias opiniones de otr@s sin ni siquiera pararse a pensar si están de acuerdo. Y es que cuando se trata de política, dogmas o fútbol, no hay discusión posible, todos tenemos razón.

Voy a enumerar medios de los que he extraído ¿información?:


Bien. Con un somero repaso a los anteriores enlaces ya me considero con suficiente información y una vez analizada mantengo punto por punto mis opiniones. Nada de lo que he leído me indica lo contrario. Quizá no he leído lo suficiente...

Ahora vamos a clarificar, diccionario en mano, el significado real de cada uno de esos términos con los que me han definido:

Demagogo: El que practica la demagogia, esto es, ganarse con halagos el favor popular
Falso. No intento ni quiero ganarme el favor de nadie y mucho menos regalo halagos.

Intolerante: Que no tiene tolerancia, respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias
Falso. En principio respeto cualquier idea o creencia ajena pero lo que no tengo porqué tolerar es una manifestación pública, reiterada, masiva e invasiva delante de mis narices y encima callarme. Me da igual que practiquen la idolatría papal o la papiroflexia.

Fanático: Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas.
Falso. El que ha venido a incordiar con intenciones evangelizadoras ha sido el papa, no yo. El que no quiere que se usen condones, se aborte, se eutanasie o se casen dos del mismo sexo es el papa, no yo. El que dice que acosan a los cristianos es el papa, no yo. Los que ven en el papa al "vicario de cristo" son otros, no yo.

Y es que más que demagogo, intolerante y fanático, lo que soy es radicalmente ateo o ateo radical, como queráis, y parece que eso no les entra en la cabeza a algunos.