Mi chica me dijo hace unos cuantos días que no hiciera planes para este fin de semana, así, sin ninguna pista. Sabía que me estaba preparando algo y sabía que algunos conocían de qué se trataba pero no soltaban prenda. Cada vez que salía el tema se descojonaban de risa y Geli, nuestra "pitufa gruñona" favorita, estaba deseando que llegase el domingo por la tarde para poder "comentar la jugada", pero yo no tenía ni idea de cual era la "jugada" ni qué tenía que ver ella en todo esto.
DIA 1
El viernes ni comí, con un par de sandwiches de la máquina del curro en el estómago y la maleta llena de todo lo que se me ocurrió que podría necesitar esperé a que viniera a recogerme. Tenía un hambre que me hubiera comido cualquier cosa... pero no me dejó. Teníamos que irnos. Y yo preguntándome ¿tan lejos vamos que no podemos ni comer?
Me subo al coche y veo unas anotaciones que me dan una pista al menos de la dirección que vamos a tomar: carretera de Extremadura. ¿Carretera de Extremadura? ¿Cáceres? ¿Badajoz? Pues no, parece que vamos a Avila pero por una ruta un poco rara. Alrededor de media hora de camino por la famosa carretera de los pantanos y todos los carteles que veo parecen confirmar mi primera impresión hasta que, de repente, nos desviamos hacia San Martín de Valdeiglesias.... y nos lo pasamos de largo. Joder, ahora si que estoy completamente despistado.
Entramos en un pueblo, el Tiemblo y me dice que busque la tercera calle a la derecha, que vamos a un sitio llamado "El Lagar". ¿Un lagar en el Tiemblo? Pues vale. Lo encontramos. Parece un pub, raro que esté abierto a esas horas porque no son ni las seis de la tarde pero si, hay gente. Pedimos un par de botellines mientras hace una llamada. ¿Será una encerrona? Al rato aparece un paisano y se saludan. ¿Quién es este?. Geles me presenta a Arturo (o Antonio o Alfonso, no me acuerdo) y nos dice que tomemos tranquilamente los botellines. Al terminar me dispongo a pagar y me dice la camarera que estamos invitados. Un tipo que no conozco de nada nos ha invitado y nos dice que le sigamos.... ¿un trío? Subimos de nuevo al coche y le seguimos mientras callejea. Verás tú donde nos va a llevar...
De repente nos hace una señal para que aparquemos desde su furgoneta. El aparca un poco mas arriba. Empieza a andar y le seguimos. Nos mete por un caminito de arena y abre una puerta en la verja que da a una escalera que baja. Descendemos por la escalera y llegamos a una puerta de madera que se abre por mitades, como en los pueblos. Coño, es que estamos en un pueblo. Entramos y aquí empieza el calvario...
Un salón con una cocinita muy cuca, un sofá, dos silloncitos, chimenea, TV de plasma, la habitación con una cama y el baño, con un jacuzzi enorme y con un montón de funciones, entre ellas cromoterapia (y no me preguntéis lo que es eso, que no tengo ni idea). No sé si podré pasar siquiera una noche en este infierno. El paisano se va a arreglar la antena porque dice que no se ve la tele y al rato vuelve con el técnico para comprobar el funcionamiento. Parece que va todo bien.
Tras una breve incursión al Lagar para demostrar que mis habilidades futbolineras casi han desaparecido, volvemos a la casita con una benjamín de cava en una cubitera repleta de hielos que nos ha colocado el paisano. Ha llegado la hora de probar la bañera así que me dispongo a preparlo todo como en las películas. Enciendo un montón de velitas aromáticas y empiezo a llenar el jacuzzi. Esto tiene que hacer bien de espuma así que aprieto el bote de gel generosamente mientras sigue cayendo el agua y activo todas las funciones al mismo tiempo: chorros por abajo, por los lados, lumbares, colorcillos que van cambiando, un foco submarino..... esto es un circo y sobre todo cuando empieza a rebosar espuma por todos lados. Mas de medio metro de espuma y todavía no nos hemos metido dentro y, claro, cuando nos decidimos a hacerlo casi nos ahogamos. Un desastre.
Todavía estoy a tiempo de solucionarlo. ¿Cómo se disuelve la espuma? Con agua, replica la bruji. Me dispongo a eliminar el excedente de espuma alcachofa de ducha en mano y veinte minutos después sigo en mi empeño. Se ha acabado el agua caliente, la bañera sigue llena de espuma y nos rendimos. Mañana será otro día, el día del jacuzzi. Nos sentamos a ver la tele y de repente suelto un "ya no aguanto mas". Ella me mira con cara de susto. Saco un paquete de la mochila y se lo entrego. Lo desenvuelve y su cara lo dice todo. No he acertado con el regalo y ya van dos "patinazos" en una noche así que sólo me falta un gatillazo para redondear. Ella me entrega algo que parece un libro y dada mi escasa afición a la lectura también pongo cara de poker. Al abrirlo veo mi cara en la portada. ¿Qué es esto?. Es un álbum de fotos con una historia, nuestra historia....
DIA 2
Me despierto, como siempre, tras nueve horas dando vueltas en la cama sin pegar ojo. Estoy roto. Salgo de la habitación y allí me la encuentro, en pijama, con cara de pocos amigos. Parece que no me perdona lo de anoche (ninguna de las tres cosas) así que lo mejor será salir a tomar un poco el aire.
Cogemos el coche y tomamos camino hacia la salida del pueblo. Nos han dicho en la oficina de información al dominguero que no nos podemos perder la visita a "El Abuelo" y a los "Toros". Menudo plan. Entramos en un bar en cuya puerta hay varias customs aparcadas. Pido dos refrescos y un pincho de tortilla. Su vista se clava en uno de los moteros. Mientras vemos como desfilan las motos con sus correspondientes pilotos enfundados en cuero y sus despampanantes rubias ejerciendo de "paquetes" decidimos hacer la visita a "El Castañar".
Aparcamos el coche a unos metros del control que han establecido unos lugareños. Tres tíos con un chaleco amarillo están allí dispuestos a cobrar la tasa municipal que permite el acceso a la pista forestal que lleva al paraje. A la izquierda está la cola de los que van a subir en bus. Llevan cestas de mimbre, barras de pan, neveras... vamos, lo que se puede ver un domingo cualquiera en la Pedriza. Dudamos si quedarnos en la cola o no y al final decidimos irnos a otro sitio. El madrugón que me he pegado para nada.
Tomamos camino a San Martín de Valdeiglesias porque se supone que los toros estarán "por allí" y efectivamente, tras unos kilómetros, vemos un cartel que marca el desvío. Por el camino me he ido empapando de cultura leyendo el folleto que nos han dado en la caseta de información. Llegamos a la zona donde se supone que están los famosos "toros", que no se sabe si son toros o cerdos ni cual era su función aunque parece relacionada con la delimitación de zonas de pasto de la tribu de los Vetones. Hay un cartel que indica que Isabel la Católica firmó algo allí pero no vemos las esculturas hasta que nos asomamos por encima de una tapia. Allí están y sobre ellos un tropel de gente así que esperamos pacientemente a que se cansen de hacerse fotos para poder hacer lo propio.
Ya hemos cumplido con el trámite cultural del sábado y empieza a "hacer hambre". Tenemos reserva para comer en Casa Mariano y para allá vamos. Todas las mesas están llenas o reservadas. ¿Comeremos aquí o en el "chino" de enfrente? Afortunadamente la niña es previsora y había llamado antes para que nos guardasen sitio. Tomamos posesión de nuestra mesa y empezamos a mirar la carta. Enseguida se nos acerca un camarero para tomar nota y nos advierte que pidamos sólo un primero o sólo un segundo para compartir (se debe creer que somos unas nenazas). De todas maneras le hacemos caso y nos pedimos una sopa cada uno y un chuletón para los dos: la mitad al punto y la otra mitad pasadito. Mientras pensaba como se lo montaría el cocinero para hacer medio chuletón de cada manera nos llega el vino de la casa pero que estaba estaba muy rico, a decir de la mas entendida de ambos, y que por supuesto mezclé con gaseosa. Al poco rato aparece el camarero con dos ensaladeras, una para cada uno, llenas de sopa.
Me da la risa floja. Este ha querido llenarnos la panza de sopa y luego nos va a traer un filete en vez de un chuletón. Pues lo lleva claro, soy perro viejo. Empezamos a trasegarnos la sopa y a eso de la mitad, como media hora después, estamos llenos. Llegan cuatro moteros que se sientan detrás de nosotros y a una que yo sé se le van los ojos de nuevo. Quiere hacerle una foto a un calvo de casi 2 metros con una excusa bastante peregrina y por supuesto no la dejo.
Se nos está saliendo la sopa por las orejas así que hacemos un gesto al camarero para que nos traiga el segundo plato. Se nos sienta una parejita al lado y les miramos con una sonrisa sabiendo que van a caer como nosotros en el error de pedir sopa. Llega el chuletón, partido en dos, a la mitad. ¡¡La hostia!! Cada una de las mitades parece un chuletón entero a su vez. Los moteros han pedido una ensalada para los cuatro y un chuletón para cada dos, son unas nenas. Mientras damos buena cuenta de nuestra mitad, a la parejita vecina le llegan sus segundos: un solomillo XXL y una fuente de chuletitas de cordero. Se acojonan y nosotros nos descojonamos. Una vez dimos cuenta de esa chuletita de brontosaurio alguna todavía se quedó con hambre así que se pidió unas natillas que, como no podía ser de otra manera, le sirvieron en un plato.... sopero y llenito hasta arriba. Miedo me da pedirme un café con hielo aquí -pensé- que éstos son capaces de traerme una nevera de camping con los hielos y a Juan Valdés con mula y todo cargando el café.....
Con el estómago casi vacío volvemos a casa. Hay que echarse la siesta para recuperar fuerzas y a ello nos disponemos. Pasamos un par de horas tranquilamente viendo la tele y llega el momento de probar el jacuzzi de nuevo. Esta vez lo prepara la niña y claro, sale perfecto. Botellita de champán bien frío, chocolate, velitas que no se apagan por el exceso de espuma, luces de colores que iluminan el agua y burbujitas por todos lados. Salimos del agua arrugados como garbanzos en remojo, pero muy relajaditos, eso si.
DIA 3
Amanece, que no es poco. Y hoy toca hacer la excursión que no pudimos hacer ayer. Nos pertrechamos con las cámaras de fotos y nos acercamos al punto de control de los lugareños. La cola que había ayer ha desaparecido. Aquí no hay nadie excepto el conductor del bus y un policía local. Nos dicen que el bus sube lleno o vacío cada media hora y que luego baja con la misma frecuencia. Mientras esperamos a que llegue la hora de partida vemos una escena digna de una peli. Una señora llega con su cochecito al punto de control y tras discutir con los controladores pone rumbo al castañar sin pagar ni un chavo y soltando improperios por la ventanilla. El municipal saca su libreta y anota la matrícula mientras busca la ordenanza en la que se exige el pago de la cuota "para conservación y buen uso" de un monte público mientras llama al Seprona para que detengan a la infractora.
Ha llegado la hora de partir y vamos cuatro personas contadas en el bus. Se nos pasó por alto el detalle del cambio de hora y hemos "madrugado" mucho, por eso está esto vacío. Unos veinte minutos de ruta en el bus y llegamos al inicio de los senderos. El chofer nos indica por donde tenemos que empezar porque estamos bastante despistados y se nos nota en la cara que no tenemos ni idea.
Comienza el sendero. Afortunadamente está perfectamente marcado y es de dificultad baja. Aquí asombro a mi churri con mis grandes conocimientos senderistas cuando la explico que el color blanco es la dificultad y que un aspa en una bifurcación indica que vas por el camino incorrecto. Comenzamos a andar mientras los dichosos arbolitos nos bombardean con castañas. Claro, no pasa nada si te cae una castaña en la cabeza ¿verdad? Y si la castaña cae desde 20 metros de altura ¿duele o no duele? Y si el frutito va recubierto de una bola de pinchos cual erizo cabreado ¿jode o no jode? Pues eso, que esto del senderismo por un castañar es un deporte de riesgo y me tenía que haber traído el casco, pero claro, como tuve que hacer la maleta a toda prisa....
En media hora damos con un curioso cartel que indica la dirección hacia un castaño "monumental". ¿Y esto que coño es? Nos acercamos. Parece un Ent del Señor de los Anillos y yo, a su lado, Frodo. Nos hacemos las fotos de rigor para dejar constancia de que hemos estado allí y continuamos con la ruta. Por el camino estamos a punto de ser atropellados por unos bikers que van como una moto (se nota que es bajada). Llegamos al parking donde nos dejó el bus y hacemos unos estiramientos, no sea que con tanto andar y la falta de costumbre se nos agarroten los músculos o algo.
Volvemos a la base de operaciones y decidimos invadir la barbacoa de la casa vecina para darnos el último atracón por estas tierras. Con el cambio horario y la caminata tenemos mas hambre de lo habitual para ser un domingo a las 13:15. Enciendo el fuego y comienzo a preparar comida como para seis, no sea que nos quedemos con hambre ahora que nos hemos amoldado a las cantidades que se suelen engullir por estas tierras. Tras dar cuenta de menos de la mitad recogemos los bártulos y nos volvemos a Madrid.
Fin del viaje
Notas del redactor
Aunque la mayoría de lo que aquí se cuenta es rigurosamente cierto, en algunos casos se ha alterado el orden de las cosas (que para haberlo escrito yo y de memoria, no ha quedado mal) y/o me he permitido ciertas "licencias literarias" para ponerle un poco de pimienta al relato.
Un cariñoso abrazo para Geli y algunos otros amigos que permanecen en el anonimato, al menos de momento, que hicieron un esfuerzo considerable para conseguir que el regalo que me hizo Geles fuera especial y espectacular.
Gracias a tod@s por participar en el desarrollo de este blog. Sin vuestros comentarios mientras lo escribía no hubiera sido lo mismo ;)
Y por supuesto quiero agradecer la ilusión, el entusiasmo, la discreción y cariño con el que Geles lo preparó todo, dado que fue ella y sólo ella la que se curró el viaje, la casita rural, el restaurante y hasta el mas mínimo detalle para hacerme pasar un fin de semana inolvidable... aunque fuera un infierno, jajajaja.
TE QUIERO, MI NIÑA.
(continuará, pero ya sólo me faltan las fotos :P)
DIA 1
El viernes ni comí, con un par de sandwiches de la máquina del curro en el estómago y la maleta llena de todo lo que se me ocurrió que podría necesitar esperé a que viniera a recogerme. Tenía un hambre que me hubiera comido cualquier cosa... pero no me dejó. Teníamos que irnos. Y yo preguntándome ¿tan lejos vamos que no podemos ni comer?
Me subo al coche y veo unas anotaciones que me dan una pista al menos de la dirección que vamos a tomar: carretera de Extremadura. ¿Carretera de Extremadura? ¿Cáceres? ¿Badajoz? Pues no, parece que vamos a Avila pero por una ruta un poco rara. Alrededor de media hora de camino por la famosa carretera de los pantanos y todos los carteles que veo parecen confirmar mi primera impresión hasta que, de repente, nos desviamos hacia San Martín de Valdeiglesias.... y nos lo pasamos de largo. Joder, ahora si que estoy completamente despistado.
Entramos en un pueblo, el Tiemblo y me dice que busque la tercera calle a la derecha, que vamos a un sitio llamado "El Lagar". ¿Un lagar en el Tiemblo? Pues vale. Lo encontramos. Parece un pub, raro que esté abierto a esas horas porque no son ni las seis de la tarde pero si, hay gente. Pedimos un par de botellines mientras hace una llamada. ¿Será una encerrona? Al rato aparece un paisano y se saludan. ¿Quién es este?. Geles me presenta a Arturo (o Antonio o Alfonso, no me acuerdo) y nos dice que tomemos tranquilamente los botellines. Al terminar me dispongo a pagar y me dice la camarera que estamos invitados. Un tipo que no conozco de nada nos ha invitado y nos dice que le sigamos.... ¿un trío? Subimos de nuevo al coche y le seguimos mientras callejea. Verás tú donde nos va a llevar...
De repente nos hace una señal para que aparquemos desde su furgoneta. El aparca un poco mas arriba. Empieza a andar y le seguimos. Nos mete por un caminito de arena y abre una puerta en la verja que da a una escalera que baja. Descendemos por la escalera y llegamos a una puerta de madera que se abre por mitades, como en los pueblos. Coño, es que estamos en un pueblo. Entramos y aquí empieza el calvario...
Un salón con una cocinita muy cuca, un sofá, dos silloncitos, chimenea, TV de plasma, la habitación con una cama y el baño, con un jacuzzi enorme y con un montón de funciones, entre ellas cromoterapia (y no me preguntéis lo que es eso, que no tengo ni idea). No sé si podré pasar siquiera una noche en este infierno. El paisano se va a arreglar la antena porque dice que no se ve la tele y al rato vuelve con el técnico para comprobar el funcionamiento. Parece que va todo bien.
Tras una breve incursión al Lagar para demostrar que mis habilidades futbolineras casi han desaparecido, volvemos a la casita con una benjamín de cava en una cubitera repleta de hielos que nos ha colocado el paisano. Ha llegado la hora de probar la bañera así que me dispongo a preparlo todo como en las películas. Enciendo un montón de velitas aromáticas y empiezo a llenar el jacuzzi. Esto tiene que hacer bien de espuma así que aprieto el bote de gel generosamente mientras sigue cayendo el agua y activo todas las funciones al mismo tiempo: chorros por abajo, por los lados, lumbares, colorcillos que van cambiando, un foco submarino..... esto es un circo y sobre todo cuando empieza a rebosar espuma por todos lados. Mas de medio metro de espuma y todavía no nos hemos metido dentro y, claro, cuando nos decidimos a hacerlo casi nos ahogamos. Un desastre.
Todavía estoy a tiempo de solucionarlo. ¿Cómo se disuelve la espuma? Con agua, replica la bruji. Me dispongo a eliminar el excedente de espuma alcachofa de ducha en mano y veinte minutos después sigo en mi empeño. Se ha acabado el agua caliente, la bañera sigue llena de espuma y nos rendimos. Mañana será otro día, el día del jacuzzi. Nos sentamos a ver la tele y de repente suelto un "ya no aguanto mas". Ella me mira con cara de susto. Saco un paquete de la mochila y se lo entrego. Lo desenvuelve y su cara lo dice todo. No he acertado con el regalo y ya van dos "patinazos" en una noche así que sólo me falta un gatillazo para redondear. Ella me entrega algo que parece un libro y dada mi escasa afición a la lectura también pongo cara de poker. Al abrirlo veo mi cara en la portada. ¿Qué es esto?. Es un álbum de fotos con una historia, nuestra historia....
DIA 2
Me despierto, como siempre, tras nueve horas dando vueltas en la cama sin pegar ojo. Estoy roto. Salgo de la habitación y allí me la encuentro, en pijama, con cara de pocos amigos. Parece que no me perdona lo de anoche (ninguna de las tres cosas) así que lo mejor será salir a tomar un poco el aire.
Cogemos el coche y tomamos camino hacia la salida del pueblo. Nos han dicho en la oficina de información al dominguero que no nos podemos perder la visita a "El Abuelo" y a los "Toros". Menudo plan. Entramos en un bar en cuya puerta hay varias customs aparcadas. Pido dos refrescos y un pincho de tortilla. Su vista se clava en uno de los moteros. Mientras vemos como desfilan las motos con sus correspondientes pilotos enfundados en cuero y sus despampanantes rubias ejerciendo de "paquetes" decidimos hacer la visita a "El Castañar".
Aparcamos el coche a unos metros del control que han establecido unos lugareños. Tres tíos con un chaleco amarillo están allí dispuestos a cobrar la tasa municipal que permite el acceso a la pista forestal que lleva al paraje. A la izquierda está la cola de los que van a subir en bus. Llevan cestas de mimbre, barras de pan, neveras... vamos, lo que se puede ver un domingo cualquiera en la Pedriza. Dudamos si quedarnos en la cola o no y al final decidimos irnos a otro sitio. El madrugón que me he pegado para nada.
Tomamos camino a San Martín de Valdeiglesias porque se supone que los toros estarán "por allí" y efectivamente, tras unos kilómetros, vemos un cartel que marca el desvío. Por el camino me he ido empapando de cultura leyendo el folleto que nos han dado en la caseta de información. Llegamos a la zona donde se supone que están los famosos "toros", que no se sabe si son toros o cerdos ni cual era su función aunque parece relacionada con la delimitación de zonas de pasto de la tribu de los Vetones. Hay un cartel que indica que Isabel la Católica firmó algo allí pero no vemos las esculturas hasta que nos asomamos por encima de una tapia. Allí están y sobre ellos un tropel de gente así que esperamos pacientemente a que se cansen de hacerse fotos para poder hacer lo propio.
Ya hemos cumplido con el trámite cultural del sábado y empieza a "hacer hambre". Tenemos reserva para comer en Casa Mariano y para allá vamos. Todas las mesas están llenas o reservadas. ¿Comeremos aquí o en el "chino" de enfrente? Afortunadamente la niña es previsora y había llamado antes para que nos guardasen sitio. Tomamos posesión de nuestra mesa y empezamos a mirar la carta. Enseguida se nos acerca un camarero para tomar nota y nos advierte que pidamos sólo un primero o sólo un segundo para compartir (se debe creer que somos unas nenazas). De todas maneras le hacemos caso y nos pedimos una sopa cada uno y un chuletón para los dos: la mitad al punto y la otra mitad pasadito. Mientras pensaba como se lo montaría el cocinero para hacer medio chuletón de cada manera nos llega el vino de la casa pero que estaba estaba muy rico, a decir de la mas entendida de ambos, y que por supuesto mezclé con gaseosa. Al poco rato aparece el camarero con dos ensaladeras, una para cada uno, llenas de sopa.
Me da la risa floja. Este ha querido llenarnos la panza de sopa y luego nos va a traer un filete en vez de un chuletón. Pues lo lleva claro, soy perro viejo. Empezamos a trasegarnos la sopa y a eso de la mitad, como media hora después, estamos llenos. Llegan cuatro moteros que se sientan detrás de nosotros y a una que yo sé se le van los ojos de nuevo. Quiere hacerle una foto a un calvo de casi 2 metros con una excusa bastante peregrina y por supuesto no la dejo.
Se nos está saliendo la sopa por las orejas así que hacemos un gesto al camarero para que nos traiga el segundo plato. Se nos sienta una parejita al lado y les miramos con una sonrisa sabiendo que van a caer como nosotros en el error de pedir sopa. Llega el chuletón, partido en dos, a la mitad. ¡¡La hostia!! Cada una de las mitades parece un chuletón entero a su vez. Los moteros han pedido una ensalada para los cuatro y un chuletón para cada dos, son unas nenas. Mientras damos buena cuenta de nuestra mitad, a la parejita vecina le llegan sus segundos: un solomillo XXL y una fuente de chuletitas de cordero. Se acojonan y nosotros nos descojonamos. Una vez dimos cuenta de esa chuletita de brontosaurio alguna todavía se quedó con hambre así que se pidió unas natillas que, como no podía ser de otra manera, le sirvieron en un plato.... sopero y llenito hasta arriba. Miedo me da pedirme un café con hielo aquí -pensé- que éstos son capaces de traerme una nevera de camping con los hielos y a Juan Valdés con mula y todo cargando el café.....
Con el estómago casi vacío volvemos a casa. Hay que echarse la siesta para recuperar fuerzas y a ello nos disponemos. Pasamos un par de horas tranquilamente viendo la tele y llega el momento de probar el jacuzzi de nuevo. Esta vez lo prepara la niña y claro, sale perfecto. Botellita de champán bien frío, chocolate, velitas que no se apagan por el exceso de espuma, luces de colores que iluminan el agua y burbujitas por todos lados. Salimos del agua arrugados como garbanzos en remojo, pero muy relajaditos, eso si.
DIA 3
Amanece, que no es poco. Y hoy toca hacer la excursión que no pudimos hacer ayer. Nos pertrechamos con las cámaras de fotos y nos acercamos al punto de control de los lugareños. La cola que había ayer ha desaparecido. Aquí no hay nadie excepto el conductor del bus y un policía local. Nos dicen que el bus sube lleno o vacío cada media hora y que luego baja con la misma frecuencia. Mientras esperamos a que llegue la hora de partida vemos una escena digna de una peli. Una señora llega con su cochecito al punto de control y tras discutir con los controladores pone rumbo al castañar sin pagar ni un chavo y soltando improperios por la ventanilla. El municipal saca su libreta y anota la matrícula mientras busca la ordenanza en la que se exige el pago de la cuota "para conservación y buen uso" de un monte público mientras llama al Seprona para que detengan a la infractora.
Ha llegado la hora de partir y vamos cuatro personas contadas en el bus. Se nos pasó por alto el detalle del cambio de hora y hemos "madrugado" mucho, por eso está esto vacío. Unos veinte minutos de ruta en el bus y llegamos al inicio de los senderos. El chofer nos indica por donde tenemos que empezar porque estamos bastante despistados y se nos nota en la cara que no tenemos ni idea.
Comienza el sendero. Afortunadamente está perfectamente marcado y es de dificultad baja. Aquí asombro a mi churri con mis grandes conocimientos senderistas cuando la explico que el color blanco es la dificultad y que un aspa en una bifurcación indica que vas por el camino incorrecto. Comenzamos a andar mientras los dichosos arbolitos nos bombardean con castañas. Claro, no pasa nada si te cae una castaña en la cabeza ¿verdad? Y si la castaña cae desde 20 metros de altura ¿duele o no duele? Y si el frutito va recubierto de una bola de pinchos cual erizo cabreado ¿jode o no jode? Pues eso, que esto del senderismo por un castañar es un deporte de riesgo y me tenía que haber traído el casco, pero claro, como tuve que hacer la maleta a toda prisa....
En media hora damos con un curioso cartel que indica la dirección hacia un castaño "monumental". ¿Y esto que coño es? Nos acercamos. Parece un Ent del Señor de los Anillos y yo, a su lado, Frodo. Nos hacemos las fotos de rigor para dejar constancia de que hemos estado allí y continuamos con la ruta. Por el camino estamos a punto de ser atropellados por unos bikers que van como una moto (se nota que es bajada). Llegamos al parking donde nos dejó el bus y hacemos unos estiramientos, no sea que con tanto andar y la falta de costumbre se nos agarroten los músculos o algo.
Volvemos a la base de operaciones y decidimos invadir la barbacoa de la casa vecina para darnos el último atracón por estas tierras. Con el cambio horario y la caminata tenemos mas hambre de lo habitual para ser un domingo a las 13:15. Enciendo el fuego y comienzo a preparar comida como para seis, no sea que nos quedemos con hambre ahora que nos hemos amoldado a las cantidades que se suelen engullir por estas tierras. Tras dar cuenta de menos de la mitad recogemos los bártulos y nos volvemos a Madrid.
Fin del viaje
Notas del redactor
Aunque la mayoría de lo que aquí se cuenta es rigurosamente cierto, en algunos casos se ha alterado el orden de las cosas (que para haberlo escrito yo y de memoria, no ha quedado mal) y/o me he permitido ciertas "licencias literarias" para ponerle un poco de pimienta al relato.
Un cariñoso abrazo para Geli y algunos otros amigos que permanecen en el anonimato, al menos de momento, que hicieron un esfuerzo considerable para conseguir que el regalo que me hizo Geles fuera especial y espectacular.
Gracias a tod@s por participar en el desarrollo de este blog. Sin vuestros comentarios mientras lo escribía no hubiera sido lo mismo ;)
Y por supuesto quiero agradecer la ilusión, el entusiasmo, la discreción y cariño con el que Geles lo preparó todo, dado que fue ella y sólo ella la que se curró el viaje, la casita rural, el restaurante y hasta el mas mínimo detalle para hacerme pasar un fin de semana inolvidable... aunque fuera un infierno, jajajaja.
TE QUIERO, MI NIÑA.
(continuará, pero ya sólo me faltan las fotos :P)
Desde luego, ya no te vuelvo a sacar de casa. :-P
ResponderEliminarA ver cómo sigue la cosa, ésto es peor que un libro de misterio.
VIVA LA FIESTA DE LA ESPUMAAAAAAAAAAAAA
ResponderEliminarYUJUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
(la pitufa gruñona te va a dar en el culete por seguir llamándome así!)
y el final, eh? eh?
ResponderEliminartodavía queda mucho, jajajaja
ResponderEliminarPero bueno, tú con quién coño has estado? :-P
ResponderEliminarMadre de dios! Esto va a ser más largo que la leche, lo estoy viendo!
ResponderEliminarJoe, no sé si alguna vez he estado tan enganchada a algún libro. juassssssssssssss
ResponderEliminarjjajjajajjajaja... o sea que aquí fue la fiesta de la espuma... jajjajjaja
ResponderEliminarYo no sé Geles... pero si yo preparo un finde de enamorados a mi pareja, con todo mi amor y entusiasmo... y a la vuelta abre un post semejante, dejándolo a medias sólo plagado de anécdotas que si mucha risa, pero joderrrrrr... igual es el último finde que pasamos juntos... no te digo más!!
Tranquilidad en las masas, que prometo terminar el relato, jajajajaja
ResponderEliminarA mí me da que han roto, y no saben cómo decírnoslo, jajajajaj
ResponderEliminaruy, perdón por la risa en tan tristes momentos :P
ohhhhhhhhhhhhhhhhhh... que bonito!! FELICIDADES CHIC@S!!
ResponderEliminarayssssssssss
ResponderEliminarla lagrimilla, podió, que me sejkapa!!!!
Bueno, y pasado unos días del fin de semana, voy a poner mi conclusión final.
ResponderEliminarReconozco, y la gente lo sabe, que sufrí un poquito con los preparativos del regalo, pero tal y como dices, lo hice con toda la ilusión y el amor del mundo, en algún momento flaqueé, pero no tiré la toalla, y después de la reacción final, me dí cuenta de que mereció la pena y volvería a hacerlo mil veces. El viaje también lo preparé con mucha ilusión y me alegra que saliera todo tan bien, y que te gustara tanto, ha sido un fin de semana mágico, es lo que esperaba, y así ha sido.
Yo también te quiero, un añito ya, y ha sido un año maravilloso, mucho más de lo que esperaba.
ains!! es muy bonito y muy bién contado presi!
ResponderEliminarGeles....Fer....
ResponderEliminarprometo leerlo entero en otra ocasión! jejejej
que acabo de recordar que me dijo Geles que me pasara por aqui, pero pensé que no era tan....extenso! jejeje..que parece que lo haya escrito sergioooo... ^_^
lo dicho...lo leeré! y lo comentaré!
:D