Los sindicatos han convocado para dentro de un par de semanas una huelga general en respuesta al real decreto ley ya aprobado de reformas del mercado laboral.
Intentar dinamizar el mercado laboral con medidas que exclusivamente recortan nuestros derechos (asumo que pocos o ningún empresario va a leer esto) sería de chiste si no fuera la triste realidad a la que nos enfrentamos. Claro que todo depende de lo que se considere "dinamizar". Si entendemos como tal una enorme rotación de personal en la empresas, entonces si, lo han dinamizado, pero que se hagan muchos contratos no significa crear empleo, ni por asomo. Se va a destruir empleo estable para crear empleo precario, ni más ni menos.
El tema está bien claro. Se reducen las indemizaciones y se aumentan las causas de despido objetivo por lo tanto lo único que se va a conseguir es que aumenten los despidos. Tanto ha calado el discurso del PP y la CEOE en la mayoría de las mentes, que se ve como algo inevitable y necesario para "volver a la senda de la creación de empleo". Mentira.
Más empleabilidad, más
estabilidad, más derechos, más formación y más conciliación son los
objetivos que la ministra dijo perseguir con la nueva legislación, que
promoverá, a su juicio, la «contratación indefinida» y que el despido
«no sea fácil, sino con causa». Hay que ser muy cínico para soltar esto sin despeinarse. O son tontos o se piensan que lo somos los demás.
Llegan los sindicatos y convocan una jornada de protesta, en domingo, soleado y tal y claro, van a la "mani" unos cuantos sindicalistas con muchas pancartas. Las cifras de asistencia a estos eventos es siempre un misterio pero desde luego la de ayer no fue ni mucho menos una protesta masiva. Y no lo fue principalmente por dos motivos: el primero es que los sindicatos no cuentan con demasiadas simpatías y el segundo es que los currant@s tenemos la sensación de que no hay nada que hacer por mucho que se proteste.
Y luego el anuncio de huelga general que, me aventuro a pronosticar, tendrá escaso seguimiento y cargará de razones al gobierno. L@s currant@s no van a dejar de hacer huelga porque estén de acuerdo con una reforma que les perjudica sino porque tienen miedo o no se lo pueden permitir económicamente.
Somos mano de obra sumisa y como tal nos tratan, apretando cada vez las tuercas un poco más... hasta que estallemos (o no).
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